PORTUGAL. 3ª Parte. EL ALGARVE



El Algarve fue la tercera y última etapa de nuestras vacaciones de verano. Sol, playa, mojitos, pescadito... Ummmm.
De todo lo que vimos en nuestro viaje esta es la zona que menos me gustó. O, bueno, mejor dicho, la zona está muy bien para ir a la playa y salir de marcha pero si lo que quieres es hacer excursiones, ver pueblos, etc. el Algarve no es un buen lugar.
Fuimos directamente a Lagos, no se muy bien por qué, aparcamos el coche y fuimos a buscar alojamiento. Con tan buena suerte que nos quedamos en el primero en el que preguntamos.
Era “Pensao Residencial Solar” (Rua António Crisógono dos Santos, 60), una pensión muy muy cerca del centro de Lagos, al lado de la Estación de Autobuses. Nos costó 50€ la noche, desayuno incluido. La habitación tenía una cama de matrimonio y otra de 90, nevera, televisión, aire acondicionado, baño propio, un balcón donde tender toallas y bañadores… Además entrábamos directamente por el portal, sin necesidad de pasar por la recepción. Todos los días nos la limpiaban y ordenaban. Su dueño, Carlos, que por cierto habla español bastante bien, es un tío muy majo que te puede aconsejar sobre sitios donde ir.
Uno de los primeros sitios a los que fuimos fue a Sagres y El Cabo de San Vicente. Sagres no tiene mucho que ver, por no decir nada, pero el Cabo de San Vicente merece la pena. Cuando bajas del coche tienes que plantarte bien en el suelo porque hace un viento infernal. Es un paisaje lunar, sin árboles y sin apenas vegetación, pero al mismo tiempo es sobrecogedor. Sentí algo parecido a lo que sentí en Finisterre, en Galicia.


   
Junto al Cabo hay una playa espectacular: Beliche. Para llegar hasta ella hay que bajar unas escaleras que se vuelven una tortura a la hora de subir. Lo bueno es que hay poca gente y, aunque parezca mentira, un pequeño chiringuito. Es una playa grande, limpia y prácticamente salvaje. Al estar resguardada por el acantilado no hace tanto viento como arriba y se está realmente bien.
Como dijimos antes Sagres tiene poco que ver. Lo mejor fue la comida. Paramos en un bar del que no recuerdo el nombre y nos comimos una Cataplana de Pesacado impresionante. Estuvimos como una hora esperando porque en Portugal es lo que hay pero desde luego mereció la pena. Eso sí, como todo lo hacen en el momento en que lo pides, está de muerte. Nos trajeron la típica cataplana, una especie de olla con tapa incorporada donde hacen los guisos de pescado y arroz.


 
A parte de la Albufeira, donde fuimos un dia de visita, no nos movimos mucho más por la zona. La Albufeira es una auténtica estufa, hace un calor tremendo y es un sitio meramente turístico. He oido que por la noche todas las tiendas y bares sacan la mercancía a la calle y el ambiente es muy bueno pero desde luego por la tarde o te metes en el agua o mueres de calor. En cuanto a Lagos, deciros que lo mejor es el ambiente nocturno. Hay un montón de bares, todos ellos llevados por Ingleses afincados allí, que te sirven cervezas, caipirinhas y mojitos hasta, más o menos, las 2 de la mañana. En realidad prácticamente todo se concentra en una misma calle que se llena de turistas, sobre todo anglosajones que, desde las 7 o las 8 de la tarde están bebiendo como cosacos.

 
Una cosa curiosa es que las tiendas de ropa abren hasta muy tarde. Por ejemplo el “Women Secret” permanecía abierto a las 12 de la noche. (No se quién puede comprarse unas bragas a esas horas). Otra de las cosas que te recomendamos es que te des un paseo en barca por las Cuevas de la Costa. Hay diferentes empresas. Algunas te llevan en un gran barco con mucha gente y tú vas bajando a pequeñas barquitas de vez en cuando para ver las cuevas. Pero nosotros preferimos, y creo que no nos equivocamos, unas barquitas llevadas por pescadores en las que como mucho, pueden montar 4 personas. El precio es menos de la mitad que los barcos grandes. Creo recordar que nos costó 20 euros (dos personas). 


Fue genial. El pescador nos iba contando qué nombres se les había dado a las rocas y, aprovechando que la marea estaba muy baja (es importante que mires esto antes de ir) nos metió en todas las cuevas que íbamos encontrando. Este paseo te da una visión muy diferente de la costa ya que vas viendo las playas desde el otro lado. Desde luego es una experiencia muy recomendable.


 

Todos los días fuimos a la playa pero la que más nos gustó fue la Praia Dona Ana, abrigada por acantilados y con un agua que parecía el Caribe. Podíamos ver los peces sin meter la cabeza. Lo peor es que el agua está helada aunque descubrimos que jugando un partidito de palas y después de sudar un poco el agua helada sabe a gloria. La playa tiene un restaurante clavado en las rocas donde puedes comer unas raciones y tomar una cerveza fría mientras ves el mar y la playa.


 
Y esto es todo. Aquí, por desgracia, acabó nuestro viaje por tierras portuguesas. Nunca hasta ahora habíamos estado allí pero desde luego volveremos.

CONVERSATION

6 Comentarios:

  1. me encanta Portugal.... muy buen post!, espero poder estar nuevamente pronto por allá

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  2. Yo también lo espero. ¡Gracias por tu comentario!

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  3. Que belleza de paisajes, los enivdio sanamente y para terminar con mi envidia estoy convenciendo a mi esposo que vayamos en estas vacaciones...

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  4. Pues tú insiste, insiste, que puedo asegurarte que merece muuuucho la pena. Si necesitas saber alguna cosa para preparar tu viaje (si al fin lo consigues)no tienes más que preguntar. Gracias por tu comentario!

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  5. Gracias por añadirte a mi blog.

    El parque natural de la costa vicentina, en el algarve es espectacular.
    Te envio el enlace de toda esa zona
    http://antonio-bueno-todosmisviajes.blogspot.com/2008/12/parque-natural-del-sudoeste-alentejano.html

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  6. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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