EL SOL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA


Catedral de Santiago de Compostela

Por fin fuimos a Santiago de Compostela. Cogimos el avión la mañana del sábado 19 de marzo en el Aeropuerto de Barajas, en Madrid y en poco menos de una hora estábamos en tierras gallegas.
Cogimos el autobús que te lleva al centro de la ciudad en poco rato y que creo que cuesta tres euritos. Nada más llegar fuimos en busca de nuestro hotel, el NH Obradoiro, que está en el campus universitario, junto al Auditorio de Santiago. Es el edificio gris que véis al fondo:

Hotel NH Obradoiro

Aunque os parezca mentira esta era la primera vez que iba a un hotel de 5 estrellas y la experiencia ha estado muy bien, aunque si reservas hotel solo para dormir, como hicimos nosotras, tampoco es que disfrutes mucho de él, pero en fin, la experiencia como digo fue muy buena. La habitación era amplia, con un gran armario, televisión, teléfono, aire acondicionado y calefacción, bañera, minibar, etc.
Habíamos visto que el tiempo este fin de semana iba a ser bueno pero no fue solo bueno fue ESPECTACULAR!!
Antes había estado en Santiago un par de veces, las dos en verano, y las dos lloviendo a cántaros. Ver la Plaza del Obradoiro con un sol radiante, el suelo seco, sin paraguas a la vista y con un montón de gente paseando era una imagen inédita para mí. Realmente creo que tuvimos muchísima suerte.

Catedral de Santiago

Después de dar un paseíto por el casco histórico nos fuimos derechas a buscar una terracita donde tomar unas cañas. ¡Qué maravilla! Me gusta el invierno porque después llega la primavera y te sabe muchísimo mejor. Después de meses de frio y lluvia tomando las cañas en los bares (y sin poder fumar) por fin se puede una sentar en la calle y tomar el sol mientras se charla con los amigos. Al final la caña se conviertió en unas cuantas y fuimos a buscar un restaurante donde todavía nos dieran de comer. Estábamos en la Calle El Franco y allí seguimos. Entramos en un restaurante donde la mariscada parecía buena y a un precio decente. Al prinicipio nos dio un poco de mal rollo porque no había nadie dentro. Aún así entramos y ¡oh, sorpresa! Resulta que el sitio tenía un patio interior donde sí había muchísima gente comiendo, de hecho tuvimos que esperar un ratito para poder coger mesa.
Lo siento, pero este fin de semana ha sido tan tan relajado que no recuerdo el nombre del restaurante. Comimos una ración de pulpo a feira, otra de almejas a la marinera y la mariscada. No se si os lo he dicho alguna vez pero yo tengo alergia a un antioxidante que le echan al marisco congelado con lo que, viviendo en Madrid, lo tengo bastante dificil. Así que imaginaos lo que disfruto delante de una gran bandeja de marisco fresquito.... Ummmmmm esa centolla.....
Después de comer nos fuimos al Parque de la Alameda y nos echamos un rato en el césped. Se estaba de lujo al sol.
Antes de comer, que lo olvidaba, entramos en la Catedral de Santiago y por primera vez la vi casi vacía. Como os dije siempre había ido en verano y en esas fechas suele estar abarrotada.

El Apóstol Santiago

Como las cañas y el marisco nos habían dejado un poco flojas decidimos ir al hotel a echarnos una siestecita que al final se alargó más de lo previsto y cuando quisimos salir ya era de noche, pero no nos importó. Este fin de semana era de relax absoluto, sin forzar la máquina para nada.
Nos adecentamos un poco y otra vez a la calle!! Qué vida esta, todos los días deberían ser así! Pasamos de nuevo por la Plaza del Obradoiro que presentaba un aspecto increíble, vacía e iluminada por la luna llena.

La Catedral de noche

Plaza del Obradoiro

Como habíamos comido muchísimo no teníamos hambre así que decidimos dar un paseo nocturno por la ciudad, por las callejuelas más céntricas. La verdad es que para ser fin de semana en una ciudad universitaria como Santiago no había mucho ambiente y bastantes bares estaban incluso cerrados. Nosotras pensamos que tal vez al ser San José, festivo en la ciudad y día del padre, muchos estudiantes se habrían ido a su pueblos y ciudades. Aún así me gustó porque es una manera diferente de conocer la ciudad. Paramos de vez en cuando a tomar un refresco y cuando ya habíamos sobrepasado la media noche decidimos que era hora de tomarse unos cubatas. 
Estuvimos en un par de sitios más charlando tranquilamente y nos fuimos a descansar al hotel, que al día siguiente había que seguir disfrutando.

San Martín Pinario

Ésta que véis arriba es una foto del Monasterio e Iglesia de San Martín Pinario, en la Plaza de la Inmaculada o Azabachería, saliendo de la plaza del Obradoiro por el arco del Palacio Arzobispal. Salimos por aquí y fuimos dando un paseo hacia el Parque de San Domingos de Bonaval donde, según nos habían comentado, hay un antiguo cementerio. Las pelis de terror, los muertos y todos esos rollos me dan muchísimo miedo pero no se por qué los antiguos cementerios tienen un encanto especial...
Pasamos por el Mercado de Abastos, que al ser domingo estaba cerrado.

Mercado de Abastos

Después comenzamos a subir y subir, pues el parque esta en una zona alta de la ciudad. Nada más llegar vimos unos rosales tremendos. Nunca había visto rosales-árboles. Y además estaban plagaditos de flores. En esta foto podéis ver uno de ellos. 

Súperrosal

El parque realmente merece la pena. Al final lo menos interesante fue el cementerio que sí, es antiguo, pero no tiene nada de especial. El parque está lleno de árboles inmensos y es muy tranquilo. Pero lo mejor de todo son las vistas a la ciudad, de los tejados y la catedral, y las grandes praderas de césped perfectas para tumbarte a descarsar un ratico. 
Ah, por cierto! Justo al llegar al parque verás un edificio gran edificio que hay que rodear para entrar  al propio partque. Es el Museo del Pueblo Gallego, al que nosotras no entramos por falta de tiempo, pero que puede estar interesante.

Vista de la ciudad desde un mirador en el Parque de la Alameda

Hacía una mañana estupenda, como podéis ver en las imágenes y el paseo fue muy agradable. Cuando llegó la hora de las cañas, por su puesto, fuimos a tomar alguna que otra. Estábamos decididas a comernos una caldeirada de pescado pero al final lo que cayó fué un arroz con bogavante de quitar el "sentío". Buenííííííísimo.
Esa misma tarde teníamos que ir al aeropuerto de vuelta a Madrid así que nos tomamos un cafetito, dimos un paseo por el Parque de la Alameda que tiene una vistas espectaculares de la ciudad y de una parte del campus universitario,  fuimos a recoger las mochilas al hotel, donde muy amablemente nos las habían guardado en consigna y de vuelta a la parada de autobús que nos llevaba a coger nuestro avión.

Este es el Parque de la Música, al lado de la Universidad. El edificio del fondo es nuestro hotel.

En fin, dos días perfectos para relajarme un poquito y quitarme un poco el mono de viajar. Parece que no pero con dos días que te vayas fuera, desconectas y descansas un montón. No me cuesta ningún trabajo y estoy desconectada de lo cotidiano desde el minuto uno de mis viajes.


Por cierto, volamos con Ryanair y todo fue bien excepto los retrasos. Sobre todo a la vuelta a Madrid nos retrasamos más de una hora. Pero en fin, es lo que tienen estos aviones que van y vienen, que son como el autobús, si van acumulando retrasos cuando llega tu vuelo a las 10 o las 11 de la noche el retraso ya es bestial...



CONVERSATION

2 Comentarios:

  1. Precioso Santiago de Compostela, como siempre. Veo Angie que hasta el tiempo os ha acompañado. Estupenda entrada, me han estrado muchas ganas de volver....
    Un saludo

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  2. Pues sí, Fran, una ciudad increible y una gente estupenda, esta gallega. Yo creo que este verano, bueno es casi seguro, que voy a hacer el Camino de Santiago, así que volveré en unos mesecitos... Aunque más cansada.

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